El galeón es el mundo y se le llama aquí atormentado en alusión a las vicisitudes del alma, que es el nauta que lo guía, así como el Camino es la vida y el viajero el propio hombre. Dividido en dos partes -el mar y la tierra, esto es, altamar y ultramar, respectivamente- coincidentes, realidad y ficción, vigilia y sueño, encuentran en esta obra una zona común en que tales oposiciones concuerdan, sin que sea posible discernir la entidad de ambas tautologías. La literatura se convierte así en eje que las unifica. No es la cosa en sí (realidad, vigilia), ni su reflejo invertido (sueño, ficción) en la superficie de su símbolo; antes bien sería el espejo mismo, límite interpuesto entre lo que se ve (lo que hay delante) y lo que no puede verse (lo que hay tras él, al otro lado). Y así las aventuras y peripecias que en este poema se narran cobran valor de Parábola o Metáfora de nuestro tiempo, pues justamente encubren una filosofía vital cuyo sentido último -como el de la propia vida- sigue siendo un misterio. De aquí el que "la sirena de los buques ocultan la respuesta", como en verso final se lee.
El Galeón Atormentado es la octava entrega poética de su autor, simultáneamente aparecido con Reino Maya, asimismo de versos.

 

''De windstoot'' (c. 1680) Willem van de Velde II. Copyright Rijksmuseum Amsterdam.

 

índice de obras del autor